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HISTÓRICO14 de mayo de 2026

Vivek Chibber reflexiona sobre el futuro del socialismo más allá de la planeación central.

El socialismo del siglo XX, representado principalmente por la Unión Soviética, propuso la gobernanza centralizada y planeada. Pero Vivek Chibber, quien también es un socialista, pero del siglo XXI, se opone a ella, arguyendo que su fracaso es razón suficiente para descartarla. En una entrevista con El Jacobino, Chibber distingue la economía planeada no por la centralización absoluta del poder (en el caso de la URSS, en el Partido Comunista), sino por la existencia de una comisión de planeación central. Según Vivek, el problema principal con la economía de planeación central es la información, porque las comisiones de planeación transmiten órdenes a los gerentes de los centros de actividad económica, por ejemplo, una fábrica, y después requieren de la información de esos mismos gerentes para estimar su capacidad de producción y, en consecuencia, planear el próximo periodo. Pero, como la capacidad de producción de cada eslabón de la economía depende de los demás (por ejemplo, la capacidad de producción de una fábrica de microchips depende de su suministro de ozono), un error de planeación en un factor de la economía generaría la ilusión de que otros estaban produciendo a su capacidad máxima. En otras palabras, los vacíos de información en algunas partes de la planeación alteraban el resultado de toda la planeación. En segundo lugar, Chibber señala un problema de incentivos. Los gerentes eran responsables de su producción, y sancionados cuando fallaban, por lo que les convenía reportar capacidades productivas menores a las reales, considerando que sabían que la planeación tenía problemas. Entonces, los planeadores asumían esta propensión al fallo y asignaban cuotas de producción superiores a las reportadas. Esta interacción sucedía en bucle, y no era posible saber si la producción estaba subestimada o sobreestimada. La medida más evidente para corregir estos fallos era dejar quebrar a las empresas ineficientes, pero ello requeriría admitir fallos en la planeación, lo que, por su parte, no le convenía a los planeadores, que estaban vinculados con la autoridad política soviética. Entonces, se optó por invertir más en las fábricas que fallaban, lo que implicaba un desperdicio mayor de recursos. La URSS logró un desarrollo considerable a pesar de estos problemas, pero su fracaso en la competencia geopolítica, desde la perspectiva estratégica comunista, debería ser suficiente para considerar otro s mecanismos para organizar las economías socialistas del futuro.

SOCIALISMO · PLANEACIÓN CENTRAL · URSS

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